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martes, 20 de octubre de 2026

En memoria del doctor Odoardo León-Ponte, director de Lagoven.




By: Gustavo Coronel Garcia © 2026 All rights reserved.

Me dan la noticia del fallecimiento de mi querido companero fundador de Agropet, Odoardo Leon Ponte. Marcos Marin Marcano, Odoardo Leon Ponte y yo fundamos el grupo que habria de participar exitosamente en el proceso de nacionalizacion petrolera. En su memoria reproduzco aqui un escrito sobre AGROPET, de mi libro: CIUDADANOS DEL PETROLEO. 

                    LA HORA DE AGROPET   

  A las nueve de la mañana del 13 de febrero de 1974 bajé al cafetín de la empresa Shell, en el edificio La Estancia, a tomar una taza de café con mis compañeros de trabajo Marcos Marín Marcano y Odoardo León-Ponte. Durante ese breve encuentro, y el que sostuvimos tomándonos otro café a las nueve de la mañana del viernes siguiente, conversamos sobre la situación petrolera nacional y sobre el curso que estaban tomando los acontecimientos relacionados con la posible nacionalización petrolera. De particular interés para nosotros, empleados petroleros a nivel gerencial medio, era ver cómo las discusiones públicas sobre este tema estaban totalmente en manos del sector político, el cual no mostraba una real comprensión de la complejidad del paso que se proyectaba dar. La opinión preponderante en aquel momento en el país era: (a), que el petróleo se vendía solo; (b) que la tecnología se podía comprar en el mercado abierto; (c), que las empresas concesionarias debían ser excluidas de papel alguno postnacionalización y que no debían ser objeto de indemnización porque habían arruinado el ambiente; (d), que el control del petróleo requería su manejo directo, y (e), que el Estado debía tener la propiedad total de la empresa o empresas petroleras (estatización versus nacionalización).

 

 El país estaba bajo un clima de fervor nacionalista, estimulado por los sucesos ocurridos en el mundo árabe, donde Muamar el Gadafi, entonces presidente de la República Árabe Libia, había puesto a la Occidental Petroleum de rodillas y el precio del petróleo había sido unilateralmente incrementado por los gobiernos. El sector político venezolano estaba montado en esa ola y parecía pensar que la nacionalización era asunto de emitir un decreto ejecutivo y ya.

 

Nosotros pensábamos que el país entero y, en especial, el liderazgo político que tendría en sus manos la decisión final, debía conocer mejor las complejidades del proceso al cual se enfrentaría el país. Con base en estas conversaciones, decidimos elaborar un documento inicial que analizara el problema en sus varias facetas: los intereses de la Nación, los intereses de los partidos políticos, los intereses sindicales y de los empleados de la industria; los intereses de las empresas concesionarias y los deseos y temores del venezolano promedio. Una vez elaborado el documento, lo conversamos entre nosotros y decidimos convocar una reunión de empleados petroleros para discutir el tema. Para ello, con el dinero de nuestros bolsillos, alquilamos un salón en el hotel Tamanaco con capacidad para unas treinta personas y convocamos una reunión para las ocho de la noche del día 27 de marzo.

 

 A las siete de esa noche había unas doscientas cincuenta personas esperando el inicio de la reunión. El dueño del hotel, Rafael Tudela, se dio cuenta de la situación y de manera muy generosa nos abrió el Gran Salón, sin costo adicional alguno. Esa noche nació la Agrupación de Orientación Petrolera, Agropet, integrada por gerentes y técnicos petroleros venezolanos, la cual inició una intensa participación en el debate que duraría casi dos años, tanto en el seno del III Congreso Venezolano del Petróleo celebrado ese año como en las reuniones de los colegios profesionales y en los debates y conferencias llevados a cabo por la sociedad civil venezolana.

 

 Entre las numerosas escaramuzas que se llevaron a cabo en torno a este asunto tan fundamental, estuvo la que se generó durante el IX Congreso de Ingeniería, en Maracaibo, mayo de 1974.  En ese evento una moción del petrolero político Jesús Lachman, pidiendo la inmediata estatización de la industria petrolera venezolana, fue rebatida por dos geólogos petroleros allí presentes, Francisco Pancho Gutiérrez y Elías Zambrano. En aquel momento la moción de Lachman fue ampliamente derrotada, pero ello acentuó la confrontación abierta entre los profesionales quienes laboraban en CVP, la empresa petrolera del Estado, y quienes lo hacían en la industria petrolera privada.

 

 El III Congreso Venezolano del Petróleo, en junio de 1974, fue escenario de una dura batalla. Yo fui el secretario de organización de ese evento, Rafael Sandrea era el presidente y Arévalo Reyes, Alberto Quirós, José Gregorio Páez, Rubén Chaparro Rojas, Romer Boscán, Gerardo Acosta y Jesús Gómez Carpio eran miembros del comité organizador. La ponencia principal “Alternativas para el manejo futuro de los hidrocarburos” debía haber sido preparada por un grupo que originalmente incluía a Alirio Parra, Félix Morreo, Ramsey Michelena, José Sahagún y José Rafael Domínguez, pero, al final, resultó ser casi por entero elaborada por el suscrito y David Bain, ya que los miembros arriba nombrados dejaron de asistir a las reuniones. Esta ponencia tuvo apenas un valor académico porque el presidente Pérez nos dijo, en su discurso de clausura, que ya la decisión sobre la estatificación de la industria petrolera estaba tomada. En mi novela El Petróleo viene de la Luna hablo con más detalles sobre este evento, páginas 225-250.

 

 El momento cumbre de nuestra participación en el debate sobre la nacionalización fue la reunión a la cual fuimos invitados por el presidente Carlos Andrés Pérez (CAP), en Miraflores, en enero de 1975. A esa reunión acudimos unos cuatrocientos empleados petroleros y, en dos horas, le hicimos al presidente y su gabinete en pleno nueve presentaciones sobre los aspectos financieros, estratégicos, organizacionales, operacionales, comerciales y de recursos humanos relacionados con la nacionalización en ciernes, presentaciones ensayadas a conciencia por los charlistas, por lo cual duraron exactamente las dos horas anunciadas. Al final de estas presentaciones, CAP dijo que se había sentido impresionado de nuestra precisión y por oír de nosotros la explicación de muchos aspectos del proceso que no conocía hasta ese momento. Rio abiertamente cuando, abriendo el ciclo de presentaciones, yo dije que las directivas de las empresas nacionalizadas no deberían incluir políticos de carrera. El impacto de esta reunión sobre el curso de los acontecimientos petroleros fue dramático y objeto de muchos ataques del mundo político. los charlistas de ese día pueden encontrarse en la misma novela El Petróleo viene de la Luna, páginas 235 a 244.

 Sería imposible enumerar a todos los gerentes y técnicos petroleros que le dieron vida a Agropet, ya que la organización llegó a tener más de tres mil miembros en todo el país, más o menos distribuidos así:

Anzoátegui              100

Carabobo                  30

Paraguaná              400

Monagas                 120

Zulia                       1500

Zona metropolitana 900

 

 Entre los petroleros que dieron sus aportes al documento inicial de Agropet, estuvieron Omar Ferrer, Francisco Paco Barea, Conrado Araujo, Rafael Álvarez, Moisés Lapco, Pablo Reimpell, Rubén Chirinos, Juan Vicente Vera, Enrique Chirinos, Aquiles Fernández, Gonzalo Franceschi, Gorgias Garriga, Rafael Macías, Héctor Riquezes, Enrique Landaeta, Tiberio Faría y otros. Luego de la primera reunión en el hotel Tamanaco, quienes fuimos nombrados directivos de la agrupación, comenzamos a visitar los diferentes sitios de actividad petrolera. En Paraguaná encontramos una extraordinaria fuente de apoyo y entusiasmo en Leopoldo Polo Aguerrevere, Antonio Molina, Andrés Revesz, Edgar Jiménez, Rafael Strauss, Antonio Tepedino, Oscar Rodríguez, José Mur y muchos otros.  En Maracaibo nos esperaban Francisco Chacín, Dael Montiel, Rolando López, Francisco Santamaría, Adalberto Briñez y otros. En Lagunillas recuerdo a Carlos Belfort, Enrique Chirinos, Pedro Pagazani, Pedro Vegas, Douglas Parra, Luis Pellicer, Arnaldo Salazar, Ovidio Suárez, Demetrio Quintero, Ovidio Rodríguez y otros.  En Morón recuerdo a Efraín Brown, Luis Cedeño, Agustín González y Eddie Scott, entre muchos otros. En Puerto La Cruz-Anaco a Nilo Giménez, Bernardo Jurado, Francisco García, Ricardo Paytuví y muchos otros.

 

 Los directivos de las diferentes seccionales de la organización en todo el país incluían a Carlos Ramírez, Conrado Araujo, Roberto Mandini, Juan Piña, Oswaldo Amaya, Pedro Pablo Elías, Rubén Chirinos, Luis de la Cruz, Orlando Castillo, Ernesto Fronjosa, Juana Albornoz, Luciano Macupido, Carlos Scott, Fernando Escribens, Carlos Rico, Humberto Vidal, Antonio Álvarez, Adolfo París, Carlos A. Pérez, Mauricio Tedeschi, Diego Nucete, Raúl Miquilarena, Federico de Chene, Agustín Andrade, Eugenio de Bellard, Edmundo Cárdenas, Ramón Mantellini, Aunario Marín, Frank Aveledo, Rafael Pérez Álvarez y muchos otros.

 

 En la prensa escribíamos Gustavo Nieto, Tiberio Faría, Roberto Mandini, Luis Mantellini, Ramón Mantellini, Carlos J. Ramírez, Oswaldo Amaya, Rafael Montero, Paco Barea, Carlos Rengifo, Gustavo Inciarte, Marcos Marín, el suscrito y muchos otros. 

 

 Las reuniones, eventos y conferencias en los cuales nuestra opinión se hizo sentir, las presentaciones en universidades, organizaciones empresariales y profesionales, más las contribuciones escritas en la prensa, particularmente en la revista Resumen, la cual se convirtió en nuestro formidable aliado, representaron un insumo que fue decisivo para moldear la fisonomía final del evento nacionalizador, el cual se acercó mucho a lo que nosotros propusimos. El modelo operacional y gerencial no fue el de la empresa única propuesto por el sector político, el cual había fracasado en la mayoría de las empresas petroleras estatizadas del planeta, sino la figura de una casa matriz coordinadora de empresas operadoras múltiples; se suscribieron convenios de tecnología y comercialización que le garantizaron a la Nación estabilidad en sus ingresos petroleros, se introdujo en la ley un artículo quinto que dejaba abierta la posibilidad de convenios futuros de asociación con las empresas privadas (un proviso que la misma izquierda, que tanto lo combatió, es la que más lo ha utilizado durante los años del chavismo).

 

 Debido a la respetable personalidad del general Rafael Alfonzo Ravard, el sector político conservó un temor reverencial de la gerencia profesional, el cual protegió a PDVSA de una inmediata politización. Sin embargo, ella llegaría inevitablemente durante las décadas siguientes, cuando se le arrebató a PDVSA su autosuficiencia financiera y sus directivos comenzaron a ser seleccionados con base en afinidades político-partidistas. Antes de que comenzara su declinación, PDVSA llegó a ser una empresa líder a nivel mundial y se ganó el respeto del mundo de la energía.

 

 Agropet no terminó su actividad en el año de la nacionalización. Por algunos años después, al menos hasta 1980, permaneció activa, en su labor orientadora y vigilante de los riesgos de politización de la industria.

 

 Lo que comenzó con una taza de café compartida por tres empleados de modesto nivel medio en una de las empresas petroleras concesionarias, se convirtió -gracias a la iniciativa de los gerentes y técnicos petroleros- en un formidable instrumento de opinión, hermoso ejemplo de democracia en acción.


miércoles, 23 de julio de 2025

Eduardo Colmenares Finol, in memoriam, por Gustavo Coronel.

Anoche Febrero 11 de 2022 recibí la triste noticia sobre el fallecimiento de Eduardo Colmenares Finol, mi antiguo amigo y compañero de labores en el Grupo Tecnoconsult durante las décadas de 1980 -2000. Me ha conmovido la noticia doblemente por lo inesperada, el producto de un accidente vial cuando Eduardo se dirigía hacia el aeropuerto de Cúcuta. Aunque tenía varios años sin verlo nos habíamos cruzado mensajes y me había enviado valiosos escritos de su autoría sobre Venezuela.

Entre sus múltiples virtudes una que llamaba de inmediato la atención era su don de gentes y su gran caballerosidad. Eduardo era miembro de una numerosa familia del Táchira caracterizada por la cortesía. Recibí el apoyo de Eduardo y de su hermano Luis Augusto cuando fundé la Agrupación Pro Calidad de Vida, orientada a la promoción de la buena ciudadanía.

Conocí a Eduardo en la década de 1980, cuando mi enfrentamiento con el ministro de Energía y Petróleo de la época, debido a la mudanza inconsulta que se hizo de la empresa cuya vicepresidencia yo ocupaba en el momento, me hizo abandonar la industria petrolera a la cual había dedicado 27 años de servicio. Cuando ello sucedió fueron muy pocos quienes me tendieron una mano, entre ellos la empresa Tecnoconsult, cuyos socios principales eran Francisco González y Eduardo Colmenares Finol. Al principio hice algunos estudios para ellos y luego, a mi regreso de USA a Venezuela, entré a formar parte de su Junta Directiva y tuve activa participación en las negociaciones que llevaron a la adquisición de un 16% de las acciones de la empresa por parte de la gran empresa Flúor. Como miembro de la Junta Directiva de la empresa por algunos años trabajé en estrecho contacto con Eduardo y pude apreciar su gran calidad humana y profesional. Con Eduardo nadie se peleaba y aún las más importantes diferencias de opinión eran dirimidas en un ambiente muy civilizado. Ello explica mucho del éxito que la empresa tuvo durante esos años en el escenario de la ingeniería venezolana y regional. Tecnoconsult se convirtió en Grupo, el cual participó en proyectos petroleros y de ingeniería general de gran significación. Recuerdo con placer nuestras reuniones de junta directiva en la cual figuraron profesionales del más alto calibre, como los que figuran en la foto anexa.

Allí están los directores Alfredo Gruber, Héctor Riquezes, Jorge Zerpa, Mauricio Iza, Luis Luciani, Rafael Gamus,  Federico González Eraso, Andrés Duarte Vivas y el suscrito, junto con Eduardo, en el centro de la foto, quien era el presidente de la Junta Directiva. Figura también, sentado a su lado, el representante de Flúor, excelente y amable profesional cuyo nombre se escapa a mi memoria.

Eduardo nació en Táriba en 1938 y se graduó de ingeniero eléctrico en la Universidad del estado de Luisiana, LSU, en 1958. Por 13 años fue profesor de su especialidad en la Universidad central de Venezuela. Comenzó su actividad profesional trabajando en la construcción de la planta Macagua I, como miembro de EDELCA. Se integró a Tecnoconsult en 1971, llegando a ocupar sus más altos cargos de presidente ejecutivo y presidente de la Junta Directiva de la empresa que él ayudó poderosamente a crecer y convertirse en líder del sector. Después de retirarse Eduardo fue muy activo en el sector de la sociedad civil, escribiendo un libro titulado “La Sociedad Civil y el Liderazgo Político Moderno”.

Eduardo Colmenares Finol fue un gran ciudadano, de impecable trayectoria profesional y humana, un gran constructor de puentes en el campo de las relaciones humanas. Hablar con él invitaba al sosiego y al optimismo. Hoy le recuerdo con gran afecto y respeto y le envío a sus familiares mi abrazo solidario.

martes, 22 de julio de 2025

César Quintini Rosales - Reflexiones.

 

César Quintini Rosales

Instituciones públicas o privadas: ¿Cuáles lo hacen mejor?

nacionalizacionpetrolera1976

CÉSAR QUINTINI ROSALES | Hace cuatro décadas, en 1975, se discutía con gran apasionamiento, la conveniencia o no de nacionalizar la Industria Petrolera Venezolana. Había quienes creían que nacionalizar para que fuera el Estado quien asumiera la responsabilidad de manejar esa vital industria, implicaba un riesgo muy alto, dada la generalmente baja capacidad de gestión de los entes gubernamentales y el riesgo de que el clientelismo partidista eventualmente la condujera al desastre. Por otra parte estaba el hecho de que las condiciones del mercado, la importante porción de la producción controlada por los países de la OPEP, la cercana fecha de vencimiento de la mayoría de las concesiones y la circunstancia de que la efectiva aplicación de la Ley de Ejercicio de la Ingeniería, la Arquitectura y Profesiones Afines, había estimulado un proceso de desarrollo profesional que condujo a que un muy alto porcentaje de los cuadros gerenciales y técnicos de la Industria Petrolera, para la fecha, ya estuviesen ocupados por profesionales venezolanos altamente calificados.

Nótese que buen número de esos calificados profesionales desde la Agrupación de Orientación Petrolera (AGROPET) no consideraban prudente la nacionalización de las concesionarias y de hacerlo, recomendaban la creación de cuatro empresas operadoras que tuvieran una “característica semiprivada, con un aporte minoritario (20 por ciento) del sector petrolero privado, a fin de que sean manejadas como empresas privadas; de que el Estado, quien tendría el control de la planificación y de las decisiones no tuviera que absorber la carga burocrática adicional a nivel operacional; y de que se puedan conservar abiertas las vías de comunicación con los grandes centros tecnológicos internacionales, en manos, casi todos, de las compañías multinacionales.” [1]

Snacionalizacioni bien no todos los planteamientos realizados por AGROPET fueron escuchados y asimilados, el Dr. Julio César Arreaza consideraba que “aunque diferimos de algunas de la ideas esbozadas por AGROPET, es de justicia reconocer el importante papel que ellas jugaron en la clarificación de una materia tan fundamental para el país”, más adelante escribió: “El Presidente de la República hizo patente este reconocimiento al designar en 1975, al principal ideólogo de AGROPET, geólogo Gustavo Coronel, miembro suplente del primer directorio de Petróleos de Venezuela”, quien posteriormente desempeñó otros altos cargos directivos y ejecutivos dentro de la Industria Petrolera Nacional. Al igual que Gustavo Coronel, quienes formaron parte de AGROPET continuaron colaborando en la consolidación de PDVSA y sus filiales, aporte que unos años después hizo que la misma se considerara entre las más destacadas mundialmente.

Recién entrado el nuevo siglo, los temores expresados cinco lustros antes, se tornaron en costosa realidad, cuando el nuevo régimen, sin consideración alguna por el interés nacional, ni por los valores sembrados durante más de cincuenta años, despojó a PDVSA de mas de veinte mil profesionales y técnicos calificados, para luego cuadruplicar su número.

Queda la duda, ¿Cuál es el problema: que las instituciones sean públicas o privadas, o que los gobiernos sean buenos o malos?.

[1] Tomado del volumen 2 de Diez Años de la Industria Petrolera Nacional 1976 – 1985, Aspectos Históricos y Jurídicos , escrito por el Dr. Julio César Arreaza.


...

  • ¿Podríamos triplicar la temporada vacacional modificando el calendario escolar y así multiplicar las oportunidades del turismo nacional para recibir ingresos? 
  • Una presencia sostenida durante todo el año en las áreas turísticas de potenciales compradores, constituirá un incentivo para toda clase de productores de artesanías, alimentos  y golosinas caseras, así como  cultivadores de frutas y flores raras.
  • ¿No sería estupendo crear las condiciones para que centenares de miles de venezolanos y visitantes extranjeros pudieran disfrutar espacios maravillosos durante todo el año?
  • Una idea para que el turismo interno sea sostenible, funcionando todo el año. Un cambio de paradigma para un país más productivo 

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De qué se trata. La imagen con la que se inicia esta nota es de un pequeño valle situado en un páramo merideño ubicado unos diez kilómetros al Sur de San Rafael de Mucuchíes que lleva el nombre de Micarache. Pueden verse allí las siembras en pendiente de papas y de trigo, una quebrada de cristalinas aguas, una carretera rural engranzonada, varias viviendas parameras y un conjunto de construcciones de porte contemporáneo que conforman la Posada Valle del Trigo. Presumimos que desde el tope de las montañas que aparecen al fondo, se podrá contemplar el valle alto del Chama, la Carretera Trasandina y los pueblos y viviendas ubicados a lo largo de su recorrido.

Seguramente los agricultores que todavía cultivan el trigo y las papas, tendrán días muy activos en las épocas de siembra y cosecha de los respectivos productos y así mismo, quienes estén encargados de la posada, probablemente residentes de otros lugares, tendrán mucha actividad en la época de vacaciones escolares y quizás, ocasionalmente, también reciban algunos huéspedes fuera de temporada.

Sin duda, tanto quienes laboran en la agricultura, como quienes se dedican al turismo, podrían percibir mayores ingresos, si pudieran realizar labores productivas a lo largo de todo el año. Nótese que al igual que la gente, tampoco las inversiones realizadas tendrán un rendimiento adecuado, si no se aprovecha a plenitud  su capacidad potencial, situación evidente en las instalaciones dedicadas al turismo.

Si bien el turismo de origen foráneo es un evidente generador de divisas, también el turismo interno contribuye a mejorar la balanza de pagos cuando logra  atraer la preferencia de eventuales viajeros locales que tuvieran planes de ir al exterior. Para tal efecto es fundamental mejorar la oferta nacional, por ejemplo: con mejor atención, mas variadas opciones y precios atractivos.

La atención brindada es función de la calificación del personal que cumple el servicio, mientras que la variedad de la oferta está ligada, tanto a las inversiones realizadas, como a la creatividad de quienes las promuevan, mientras que los precios son función, entre otras cosas, tanto de la calidad de la gerencia, como de la presión de la demanda.

Nuestro escenario. Por el sitio que ocupamos en la geografía mundial, somos  un país de eterno verano en las playas y en las tierras llanas, eterna primavera en las montañas y un poquito de invierno en lo que aún nos queda de cumbres nevadas. No obstante, a pesar de nuestros dos siglos de vida independiente, seguimos con el calendario escolar que heredamos de la Colonia. Esa circunstancia resta eficiencia y oportunidades a nuestro Sistema Turístico.

Veamos. Si bien las personas sin hijos o con hijos ya adultos, pueden salir de vacaciones en cualquier época del año, no así quienes tienen hijos en edad escolar, ni tampoco quienes tienen compromisos docentes de cualquier nivel. Aunque no es un comportamiento general, también un porcentaje importante de personas con hijos adultos, opta por compartir vacaciones con sobrinos o nietos. El resultado final: un incremento notable de la demanda en época de las vacaciones escolares en los meses de verano en el Hemisferio Norte.

Afortunadamente para los operadores turísticos, el notable incremento de la demanda en los meses en los que escolares y docentes salen de vacaciones,  permite un significativo incremento en los precios, lo que resulta en una parcial compensación de la carencia de ingresos importantes el resto del año.

Las consecuencias. El factor determinante en el turismo es la calidad del servicio que se presta, el que a su vez depende de la competencia del personal que lo ejecuta. La tendencia mundial es que el personal más calificado tiende a emigrar hacia las concentraciones urbanas mayores, porque es allí donde existen las mejores oportunidades de empleo, así mismo, quienes optan por residir en comunidades pequeñas, procuran encontrar ocupaciones que les permitan laborar todo el año y de ese modo asegurarse un ingreso permanente. Una instalación turística que tenga una ocupación baja y que perciba ingresos apenas suficientes para sobrevivir, difícilmente  podrá contraer compromisos laborales que deban ser remunerados durante todo el año, pagar utilidades, vacaciones y además  contraer pasivos laborales que deben pagarse al cese de la relación. Ello implica que es muy improbable que una empresa turística que opere en un entorno de mayores limitaciones, pueda captar personal de óptima calidad. Si el personal captado no es el mejor disponible en el mercado laboral, tampoco el servicio que preste será el mejor y en consecuencia, bajas serán las probabilidades de que el negocio prospere.

Efectos de la propuesta planteada. Si se triplica el tiempo de las vacaciones, modificando el calendario escolar de forma tal que no toda la población ligada al proceso educativo concentre la demanda a mitad de año, de manera que mientras un tercio esté de vacaciones haya dos tercios en las aulas, eso debe aumentar en proporción el número de días en que los temporadistas demanden los servicios del Sector Turístico. Esto puede lograrse, sin que sea necesario realizar inversiones mayores en infraestructura. Disminuirá – con  respecto a lo que ocurre con el calendario actual – el tráfico en las carreteras, así como también las aglomeraciones en los aeropuertos, en contraste, la ocupación de las habitaciones aumentará en proporciones comparables. Aumentará sí, el consumo anual de alimentos y bebidas. En lugar de requerir un intenso esfuerzo durante unas pocas semanas en tareas de limpieza de instalaciones y aseo de lencerías, habrá un esfuerzo moderado, pero permanente, durante todo el año.

Una presencia sostenida durante todo el año en las áreas turísticas de potenciales compradores, constituirá un incentivo para toda clase de productores de artesanías, alimentos  y golosinas caseras, así como de  cultivadores de frutas y flores raras. Ello implica aumento de oportunidades de trabajo y en consecuencia de la población productiva, la que a su vez generará una demanda de bienes y servicios adicionales, que también se sumará a generar más oportunidades.

Probables controversias. Lo aquí propuesto es un cambio sencillo, pero que afectará a millones de personas que, en su mayoría, preferirán que las cosas sigan como están y como se han hecho durante siglos. Sin duda es razonable considerar que los primeros en sentirse afectados serán los docentes, que se pensarán perjudicados porque les modificaría su forma de vida. Es posible, sin embargo, que un incremento del turismo interno genere oportunidades de trabajo, inclusive para los docentes, la mayoría de los cuales difícilmente podrían financiarse unas vacaciones demasiado largas.

Dependiendo del diseño que eventualmente se adopte, puede darse el caso que en una misma familia haya dependientes a quienes les correspondan vacaciones en diferentes fechas, circunstancia que causaría molestias mayores a padres y representantes. Problema que se resuelve si el calendario escalonado se diseña en función de las diferentes áreas geográficas.

La gráfica que se incluye para cerrar, es de las cumbres de la Sierra de La Culata, entre Mérida al Sur y las población de Torondoy al Norte. La infinidad de manchitas negras son un conjunto de pequeñas lagunas, un paisaje muy similar por cierto, al que se encuentra al Norte del Pico Humboldt, donde está ubicado el Valle de Micarache, mostrado al comienzo de esta nota.

Ambos espacios son parques nacionales, pero apenas los disfrutan algunos excursionistas. ¿No sería estupendo crear las condiciones para que centenares de miles de venezolanos y visitantes extranjeros pudieran disfrutar esos espacios durante todo el año? Actividad que sería rentable si hubiera una demanda turística todo el año, como podría lograrse con el Calendario Escolar Escalonado, lo cual sería también aplicable a la Gran Sabana, otro parque nacional, en la actualidad muy maltratado.

domingo, 6 de julio de 2025

Guyana and Suriname Gas: Create an economic spin off and opportunities for both countries.

By: Kevin Crowley, Bloomberg.|

Guyana President Irfaan Ali is exploring a partnership with Suriname to build a gas-powered industrial hub as he works to fortify his nation’s economy, which was rapidly transformed by oil fortunes in the past decade. 


The nation is seeking the partnership with Suriname for a prospective hub on the north coast of South America that would use natural gas from the countries’ offshore fields, he said in an interview.

Ali said he aims “to build regional prosperity” by producing power, fertilizer and aluminum in the Berbice region in eastern Guyana. He spoke on the sidelines of the CERAWeek by S&P Global conference in Houston. 

Exxon Mobil Corp.’s oil discovery in 2015 has transformed Guyana’s economic fortunes, filling the government’s coffers with billions of dollars from oil exports. But it’s also left the nation’s outlook extremely intertwined with the whims of the crude market at a time when an expectant population is looking for a rapid uplift in living standards.

Ali, who is up for re-election this year, wants to build “resilience” by investing heavily in non-oil sectors, such as agriculture, infrastructure, education and healthcare, he said. 

The hub would be critical for “energy and food security,” he said as the region seeks to grow its economy. 

“We’re hoping also to discuss with Suriname the integration of their gas into that facility,” Ali said. “That facility would be able to serve both Guyana and Suriname and create the economic spin off and opportunities for both countries.”

Gas Developments 

Longtail, Exxon’s eighth offshore Guyana project, provides a unique opportunity because unlike the other seven, it’s more focused on natural gas and other hydrocarbon liquids rather than oil. Positioned in the south-east of the Stabroek block, Longtail is not far from where TotalEnergies SE is building the GranMorgu oil project in Suriname.

Exxon will present to the Guyanese government several options for gas developments in the coming weeks, Ali said. One idea is to bring some of the gas to shore through a pipeline for domestic use. Another is for floating liquefied natural gas for export. 

“This month we’ll have a fuller understanding because of additional studies will be completed and we’ll have a fuller presentation on what is there,” he said. “We’ll be narrowing the mix of opportunities so we can get this going.” 

Ali met with US Energy Secretary Chris Wright while in Houston this week. The pair discussed “the strengthening of the partnership and integration of our energy plans to ensure energy security, energy stability,” Ali said. 

Venezuela, the country’s neighbor to the east, sent a patrol ship into Guyanese waters near Exxon’s oil vessels about ten days ago. The move came after Trump announced withdrawing Chevron Corp.’s license to operate in Venezuela and was widely condemned by the US and the international community. 

“Our relationship with the US administration is very positive, very constructive, very forward looking,” Ali said. “That is why you will have seen such strong statements” against Venezuela’s incursion, he said. 

Copyright ©2025 Kevin Crowley. All rights reserved.

miércoles, 2 de octubre de 2024

Ibsen Martínez, "Oil Story", Bogotá, Tusquets, 2023: Extracto sobre Ralph Arnold "Big Oil Hunt Venezuela: 1911-1916"

Un breve extracto sobre una de las menciones al libro "Big Oil Hunt Venezuela: 1911-1916" del geólogo Ralph Arnold en la novela de Ibsen Martínez, "Oil Story" (2023).









lunes, 23 de septiembre de 2024

"First Big Oil Hunt: Venezuela", Ralph Arnold et al, (1911-1916).

Ralph Arnold "The First Big Oil Hunt: Venezuela 1911-1914". New York, Vantage, 1959.

Lo he conseguido en unos US$250. Antes, solamente había tenido acceso a él en bibliotecas. El libro narra qué vivió Ralph Arnold desde 1911 a 1916 en la Tierra de Gracia. Hay una novela que lo repasa, del escritor, recientemente fallecido, Ibsen Martínez Pimentel. El periodista Wilfer Pulgarín lo entrevista. La novela se llama "Oil Story", concebida en clave de novela negra, la pondría junto a dos trabajos relevantes sobre el petróleo venezolano, "El Petróleo viene de la Luna", de Gustavo Coronel García (novela autobiográfica) y "Road to Caripito" de Melinda Cummins (Diario, aún no está traducida al español). 














 

lunes, 8 de mayo de 2023

Guyana: no debemos cometer los errores del vecino.

Guyana, de unos 791.000 habitantes, está a punto de convertirse en el cuarto productor de petróleo en alta mar del mundo, por delante de Qatar, Estados Unidos, México y Noruega




ANN’S GROVE, Guyana (AP) — Los pobladores de esta pequeña comunidad costera hicieron fila sobre la hierba empapada, se inclinaron hacia el micrófono y compartieron sus quejas mientras alguien en la multitud gritaba: "¡Di la verdad!”

Y así lo hicieron. Uno por uno, enlistaron lo que querían: una biblioteca, alumbrado público, autobuses escolares, viviendas, una tienda de comestibles, electricidad confiable, calles más anchas y mejores puentes.

“Por favor, ayúdennos”, dijo Evadne Pellew-Fomundam, una mujer de 70 años que vive en Ann’s Grove —una de las comunidades más pobres de Guyana— al primer ministro del país y a otros funcionarios, que organizaron la reunión para escuchar las preocupaciones de la gente e impulsar la imagen de su partido antes de las elecciones municipales.

La lista de necesidades es larga en este país sudamericano de unos 791.000 habitantes que está a punto de convertirse en el cuarto productor de petróleo en alta mar del mundo, por delante de Qatar, Estados Unidos, México y Noruega. El auge petrolero generará miles de millones de dólares para esta nación en gran parte empobrecida. También es seguro que desatará amargas disputas sobre cómo se debería gastar la riqueza en un lugar donde la política está marcadamente dividida con base en líneas étnicas: el 29% de la población es descendiente de africanos y el 40% de las Indias Orientales, de sirvientes contratados que llegaron a Guyana tras la abolición de la esclavitud.

El cambio ya es visible en este país, que tiene una rica cultura caribeña y alguna vez fue conocido como la “Venecia de las Indias Occidentales”. Guyana está entrelazada por canales y salpicada de pueblos llamados “Ahora o nunca” y “Desenfadado”, que ahora coexisten con comunidades cerradas con nombres como “Windsor Estates”.

En la capital, Georgetown, edificios de vidrio, acero y concreto se elevan por encima de estructuras de madera de la época colonial, con ventanas de guillotina cerradas, que se deterioran lentamente. Los agricultores plantan brócoli y otros cultivos nuevos, los restaurantes ofrecen mejores cortes de carne y el gobierno ha contratado a una empresa europea para producir salchichas locales, en un momento en que los trabajadores extranjeros transforman el perfil de consumo de Guyana.

Con 1.600 millones de dólares en ingresos petroleros hasta ahora, el gobierno ha lanzado proyectos de infraestructura que incluyen la construcción de 12 hospitales, siete hoteles, gran cantidad de escuelas, dos carreteras principales, su primer puerto de aguas profundas y un proyecto de 1.900 millones de dólares para generar electricidad a partir de gas natural que, según dijo el vicepresidente Bharrat Jagdeo a The Associated Press, duplicará la producción de energía de Guyana y reducirá a la mitad las elevadas facturas de electricidad.

Y si bien los proyectos han creado empleos, es raro que los guyaneses trabajen directamente en la industria petrolera. El trabajo de perforación en el fondo del océano es altamente técnico, y el país no ofrece esa capacitación.

A los expertos les preocupa que Guyana no cuente con la experiencia ni el marco jurídico y regulatorio para manejar la afluencia de riqueza. Advierten que podría debilitar las instituciones democráticas y llevar al país por un camino como el de la vecina Venezuela, un petroestado sumido en un caos político y económico.

“La inestabilidad política de Guyana genera preocupaciones de que el país no está preparado para su riqueza recién hallada sin un plan para administrar los nuevos ingresos y distribuir equitativamente los beneficios financieros”, según un informe de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés), que reconoció las profundas rivalidades étnicas del país.

Un consorcio encabezado por ExxonMobil descubrió los primeros depósitos grandes de petróleo en mayo de 2015 a más de 190 kilómetros (100 millas) de la costa de Guyana, uno de los países más pobres de América del Sur pese a contar con grandes reservas de oro, diamantes y bauxita. Más de 40% de la población vivía con menos de 5,50 dólares al día cuando comenzó la producción en diciembre de 2019, y se prevé que la producción de unos 380.000 barriles diarios se incremente a 1,2 millones para 2027.

Un solo bloque petrolero de los más de una docena que se encuentran frente a la costa de Guyana está valuado en 41.000 millones de dólares. Junto con depósitos de crudo adicionales hallados cerca, generará un estimado de 10.000 millones anuales para el gobierno, de acuerdo con cálculos de USAID. Se prevé que esa cifra aumente a 157.000 millones de dólares para 2040, indicó Rystad Energy, una consultora de energía independiente con sede en Noruega.

Guyana, que tiene una de las tasas de emigración más altas del mundo con más de 55% de su población viviendo en el extranjero, ahora cuenta con una de las mayores participaciones de petróleo per cápita del mundo. También se calcula que tenga una de las economías de más rápido crecimiento en el planeta, según un informe del Banco Mundial.

La transformación ha atraído de vuelta a guyaneses como Andrew Rampersaud, un orfebre de 50 años que salió de Trinidad en julio pasado con su esposa y cuatro hijas, alentado por los cambios que vio en su país.

Fabrica unos 20 pares de aretes y cuatro collares al día, la mayoría con oro de Guyana, pero donde realmente ha notado la diferencia es en los bienes raíces. Rampersaud posee siete unidades de alquiler y, antes del descubrimiento de petróleo, era consultado aproximadamente una vez al mes.

Ahora recibe llamadas de tres o cuatro personas diariamente. Y, a diferencia de antes, siempre pagan a tiempo en un país donde un apartamento de dos dormitorios ahora cuesta 900 dólares, el triple del precio de 2010, de acuerdo con datos de la Asociación de Bienes Raíces de Guyana.

Pero muchos guyaneses, incluyendo quienes viven en Ann’s Grove, se preguntan si su comunidad alguna vez verá algo de esa riqueza. Aquí, las cabras deambulan por la calle principal del pueblo, lo suficientemente ancha para el paso de un solo automóvil o la ocasional carreta tirada por caballos. Los perros corren entre casas de madera con techos de zinc, y el único mercado donde los comerciantes vendían frutas y verduras es ahora un burdel improvisado.

“Esperaba una mejor vida desde que comenzó la perforación”, dijo Felasha Duncan, una madre de tres hijos de 36 años que conversaba mientras le trenzaban extensiones de color rosa brillante en el cabello en un salón de belleza al aire libre.

Calle abajo, Ron Collins, de 31 años, estaba ocupado haciendo bloques de hormigón, y dijo que ni se molestó en acudir a la reciente reunión del sábado por la mañana con los funcionarios.

“No tiene sentido”, manifestó, apoyándose en su pala.

Collins no cree que su pueblo se beneficiará de los proyectos en curso que han dado empleo a personas como Shaquiel Pereira, que ayuda en el desarrollo de una de las nuevas carreteras y gana el doble de dinero de lo que obtenía hace tres meses como electricista. El joven de 25 años compró un terreno en el oeste de Guyana el mes pasado y ahora está ahorrando para construir su primera casa y comprar un auto nuevo.

“Me siento optimista”, dijo mientras veía la nueva carretera desde su automóvil, deteniéndose antes del viaje de una hora a casa.

Su jefe, el ingeniero Arif Hafeez, dijo que, si bien la gente no ve el dinero proveniente del petróleo directamente en sus bolsillos a través de aumentos en los salarios de los servidores públicos, los proyectos de construcción están generando empleos y las nuevas carreteras impulsarán la economía.

“Dicen que se parecerá a Dubái, pero yo no sé nada de eso”, señaló riéndose.

En una feria del empleo en la Universidad de Guyana, eran evidentes el entusiasmo y la curiosidad cuando los estudiantes se reunieron con compañías petroleras, empresas de apoyo y servicios, y grupos agrícolas.

Entre quienes recibían a los estudiantes estaba Sherry Thompson, de 43 años, exoperadora del conmutador de un hospital y gerente de una pensión local que se incorporó a una empresa que ofrece servicios, tales como transporte para los vicepresidentes de las principales compañías petroleras.

“Sentía que mi vida no iba a ninguna parte, y quería un futuro para mí”, dijo Thompson.

Trabajos como el suyo ahora abundan, pero es raro encontrar guyaneses laborando directamente en la industria petrolera.

Richie Bachan, de 47 años, es una de las excepciones. Como extrabajador de la construcción, contaba con las bases, con algo de capacitación adicional, para empezar hace dos años a trabajar como peón, ensamblando y reparando equipos en la industria petrolera en alta mar. Su salario se triplicó y su familia se ha beneficiado de ello: “Comemos mejor. Nos vestimos mejor. Podemos mantenernos al día con nuestras facturas”.

Pero más allá de la lista de proyectos de infraestructura y empleos que se están creando, los expertos advierten que la enorme ganancia inesperada podría abrumar a Guyana.

“El país no se está preparando y no estaba preparado para el repentino descubrimiento de petróleo”, sostuvo Lucas Perelló, profesor de ciencias políticas en el Skidmore College de Nueva York.

Tres años después de que en 2015 se hallara petróleo estalló una crisis política en Guyana, donde predominan dos partidos principales: El Partido Progresista del Pueblo, que representa a los indoguyaneses, y el Congreso Nacional del Pueblo, representativo de los afroguyaneses, el cual formó una coalición con otros partidos.

Esa coalición se disolvió después de que una moción de censura aprobada por diferencia de un solo voto en 2018 abrió paso a las elecciones generales anticipadas en 2020. En ellas, el Partido Progresista del Pueblo ganó por un escaño en una contienda que aún se disputa en la corte.

“Por eso las elecciones de 2020 fueron tan importantes. Todo el mundo sabía lo que estaba en juego”, dijo Perelló.

El informe de USAID acusó al gobierno anterior de falta de transparencia en las negociaciones y acuerdos petroleros con los inversionistas, y añadió que la “tremenda afluencia de dinero abre muchas vías para la corrupción”.

Cuando The Associated Press le preguntó al primer ministro Mark Phillips sobre las preocupaciones por corrupción, sus encargados de prensa trataron de ponerle fin a la entrevista antes de que él interviniera, indicando que su partido tenía una política de cero tolerancia: “Dondequiera que exista la corrupción, estamos comprometidos a erradicarla”.

Guyana firmó el acuerdo en 2016 con el consorcio ExxonMobil, que incluye a Hess Corporation y CNOOC de China, pero no hizo público el contrato hasta 2017 a pesar de las exigencias de que fuera dado a conocer de inmediato.

El contrato señala que Guyana recibiría 50% de las ganancias, en comparación con otros acuerdos en que Brasil obtuvo el 61% y Estados Unidos el 40%, según Rystad Energy. Pero muchos han criticado que Guyana sólo obtendrá regalías de 2%, algo que, según el vicepresidente Jagdeo, el gobierno actual procurará incrementar a 10% para acuerdos futuros.

“El contrato es anticipado, unilateral y está plagado de lagunas fiscales, de desmantelamiento de activos y otros puntos que favorecen a las compañías petroleras”, según un informe del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero, con sede en Ohio.

Aubrey Norton, líder del opositor Congreso Nacional Popular que formó parte de la coalición que firmó el acuerdo, dijo a la AP que se cometieron errores: “No tengo ninguna duda al respecto. Y por lo tanto, en el futuro, debemos rectificar esos errores”.

Los activistas también han planteado sus preocupaciones de que el auge petrolero contribuirá al cambio climático, dado que un barril de petróleo produce un promedio de 425 kilos (940 libras) de dióxido de carbono, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

La AP contactó a Meghan Macdonald, portavoz de ExxonMobil, para que comentara sobre cómo manejó la empresa el acuerdo en Guyana y las preocupaciones ambientales, e infructuosamente intentó concretar una entrevista con el principal funcionario de ExxonMobil en el país. Macdonald indicó en un comunicado que los términos del acuerdo de la compañía con el gobierno “son competitivos con otros países que se encuentran en una etapa similar de descubrimiento de recursos”.

Norton se dijo preocupado por el enfoque del gobierno actual en construir infraestructura en lugar de desarrollar personal, y agregó que teme que la riqueza petrolera intensifique las divisiones étnicas en Guyana y genere otros problemas.

“Resultará en que los ricos se vuelvan más ricos y los pobres más pobres”, aseveró.

Jagdeo, el vicepresidente que alguna vez fue presidente, dijo a la AP que su partido ha creado un fondo especial para los ingresos del petróleo con garantías para prevenir la corrupción, incluyendo el nombramiento de un monitor independiente y una junta directiva para supervisar el fondo junto con el ministro de Finanzas.

Se requiere también la aprobación parlamentaria para decidir cómo se utilizarán los fondos, explicó, y señaló que los ingresos del petróleo actualmente representan apenas un tercio del presupuesto de Guyana y que los aumentos en los salarios podrían darse más adelante: “En este momento, no estamos repletos de dinero”.

“Hemos visto los errores cometidos por otros países”, dijo. “Tenemos que ser cautelosos”.

A pesar del auge petrolero, la pobreza se profundiza para algunos a medida que el costo de la vida se dispara, con alzas marcadas en los precios de productos como el azúcar, las naranjas, el aceite para cocinar, los pimientos y los plátanos, mientras que los salarios se han estancado.

Muchos siguen sobreviviendo, como Samuel Arthur, que gana 100 dólares al mes vendiendo en Georgetown y otras áreas bolsas de plástico grandes y reforzadas, y carga unos 18 kilos (40 libras) de peso todos los días.

“Todo de lo que vivimos es de promesas”, dijo sobre el auge petrolero. “Tengo que hacer esto porque no tengo otra forma de sobrevivir”.

Es el tipo de necesidad con la que muchos en Ann’s Grove están familiarizados.

Cuando terminó la reunión entre residentes y funcionarios, el primer ministro prometió que la mayoría de las peticiones serían atendidas.

“Esperamos que cumpla su promesa”, dijo el residente Clyde Wickham. Los funcionarios asintieron y prometieron regresar con más detalles sobre cómo ayudarán a Ann’s Grove.

Los esperanzados residentes aplaudieron. Y al igual que Wickham, muchos dicen que trabajarán para que el gobierno cumpla su palabra.

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